La lectura, ya avanzada la mañana, de la columna de Julio Hernández en La Jornada me ha obligado a actualizar mi texto. Al final del mismo, la conclusión que añado.
Nada mejor escrito sobre el novio y futuro esposo de La Gaviota que lo publicado este lunes, en Reforma, por Miguel Ángel Granados Chapa:
La reunión que sostuvo Enrique Peña Nieto con el Papa Benedicto XVI, dice el columnista citado, “muestra los extremos a que es capaz de llegar el candidato de Televisa a la Presidencia de la República. También enseña que ningún recato contiene al aspirante presidencial en sus afanes publicitarios: usa su relación sentimental para conmover a las multitudes que asisten a la telenovela de la actriz y el político. Y también pone de manifiesto el vínculo estrecho, de política real y no sólo de imagen, entre Peña Nieto y la Iglesia católica”.