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"No más Sangre" y "Fuera Calderón" el reclamo en la marcha nacional.



Niños en la Marcha Nacional contra la violencia en el Zocalo Capitalino.

México D.F. 06/04/2011
Sí son nuestros muertos, no es nuestra guerra. Fue la frase que dio sustento a una marcha a la que le urgía despegar de la explanada del Palacio de Bellas Artes para dar inicio a lo que fue una catarsis ciudadana y poética. Las letras, el ensayo y los versos sustituyeron a la retórica política, al discurso partidista.
"Calderón nos jodiste la vida" se leía en las pancartas del Zócalo Capitalino

El destinatario de la exigencia fuequien en 2006 inició una estrategia para legitimarse. Y a más de cuatro años, con el recuento de casi 40 mil muertos de laguerra contra el narcotráfico, la gente salió ayer a las calles de la capital para decir No más sangrefuera CalderónNi uno más ...¡Estamos hasta la madre!”
La de ayer no fue una protesta del silencio o de gente vestida de blanco que clamaba por un alto a la violencia, entendida como recuento de delitos; esta vez, se trató de reclamar al Presidente que pare su guerra, porque, como dijo Alejandro Martí, parafrasearon, si no puede, que renuncie.
La convocatoria del poeta y escritor Javier Sicilia, padre de uno de los siete ejecutados la semana pasada en Morelos, encontró un eco que se hizo oír en tan sólo un par de días a través de las redes sociales y algunos otros medios de comunicación.
Miércoles en la tarde. Eje Central. Una multitud se reúne sin necesidad deprofesionales de las marchas, de aquellos que dicen dónde acomodarse; por dónde y a qué hora arranca la descubierta; quién carga el altavoz, o quién va a la vanguardia. Tampoco estaba el que distribuye las pancartas de plástico ni el que guía al contingente.
Esta vez, la espontaneidad tomó el lugar principal. Apenas, los más prevenidos, repartían al paso fotocopias de propuestas y exigencias; de poemas libres; o un machote de nuevas consignas para la marcha nacional: codo con codo/ Sicilia somos todos; este gobierno/ nos hunde en el infierno; Felipe, ya es hora/ legisla la droga; los cuernos de chivo/ a nadie dejan vivo; ¿quién dio su licencia/ a toda esta violencia?/ Felipe, tu pendencia.
Panorámica del Zócalo Capitalino el día de ayer en la Marcha contra la
 "Simulada" Guerra contra el Narcotráfico

En unos cuantos minutos, después de las cinco de la tarde, ya estaba colmada la calle de 5 de Mayo. Ahí iban artistas y muchos ciudadanos afectados por la violencia, como la señora que tuvo que salir huyendo de la pesadilla que trajeron a su vida los policías judiciales que la secuestraron en Cuernavaca.
También caminaban por el Centro Histórico estudiantes de universidades privadas que no daban crédito a las recientes declaraciones del secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, de que en siete años disminuirá la violencia porque son perversas. La violencia generada aquí es consecuencia de una estrategia mal planteada, lamentaban estudiantes de ciencia política del ITAM.
Muchos jóvenes, múltiples propuestas que tenían como eje la cultura y la educación como antídoto de la desesperanza.
Entre poetas, pintores, estudiantes, actores, músicos, escritores, periodistas, escultores, abogados y ciudadanos procedentes de varios puntos de la capital y estados vecinos, se improvisaron las más variadas consignas, que pasaron, siempre, por la exigencia de un cambio profundo para acabar con la corrupción e impunidad tan características de la guerra.
Al llegar a la Plaza de la Constitución, conmovidos por el dolor no sólo de su colega o amigo Javier Sicilia, sino de todas las familias rotas, los artistas fueron dejando, uno a uno, pasajes, letras, imágenes, de lo que ya no quieren ver más en un país de casi 10 mil muertos por año, desde que empezó el sexenio calderonista.
Jóvenes un alto porcentaje de muertos en esta guerra


A diferencia de otras manifestaciones, en ésta la impotencia, la rabia y la incredulidad se vertieron en gran medida mediante ensayos lúcidos y elocuentes, de versos y de metáforas. “La violencia proviene tanto de los narcos, de los criminales, como de las policías y el Ejército”, señaló María Rivera, tras dar lectura a su poema Los muertos, escrito por la masacre de los 72 migrantes en Tamaulipas.
Criminales mexicanos
Los que estuvieron en el Zócalo refutaron el discurso oficial, aquel que “responde con cinismo y a manera de consuelo de que la gran mayoría (de los muertos en esta guerra) son criminales, ‘los malos que están matándose entre sí’”. Gran sofisma –advierte el poeta Eduardo Hurtado– porque los muertos son mexicanos con derechos y obligaciones... hermanos y tíos de campesinos metidos a sicarios; cuñados y primos de tantos otros que hoy viven atados al temor; soldados de familias humildes metidos a ejercer funciones que no les corresponden”.
Durante el mitin, fue el discurso poético el que más concitó la atención de la gente. El que generó el silencio más respetuoso. El que resumió lo que los pronunciamientos políticos apenas sabrían rozar. El que materializó en un solo golpe la solidaridad de quienes sienten como propia la herida de los deudos.
Entre los convocantes y oradores estaban Paco Ignacio Taibo II, Daniel Giménez Cacho, Ofelia Medina, David Huerta, Ana García Bergua, Francisco Segovia, Eduardo Hurtado, María Baranda y Eduardo Vázquez, pero también miles (el gobierno capitalino calculó 10 mil) con la misma gana de que la sociedad civil sea la única interlocutora válida de sí misma.
Muchos artistas en el templete y abajo, como Eduardo y Ana, de losciudadanos de a pie, fueron al Zócalo con la esperanza de entregarle a Sicilia –quien estaba en Cuernavaca– una carta con poemas de Torres Bodet. Uno de ellos, en especial, dedicado a los que ya no están: Yo soy tu verdadera fosa. Vives en lo que pienso, en lo que digo, y con vida tan honda que no hay hora y lugar en que no estés conmigo.
Por la noche, desde el Palacio de Covián, el subsecretario de Gobierno, Juan Marcos Gutiérrez, dijo que todas las marchas le merecen respeto, porque es una expresión legítima de la sociedad, la cual debe sumarse al gobierno, para combatir el crimen.

Cuernavaca, Morelos 06/04/2011

Cuernavaca, Mor., 6 de abril. Más de 40 mil personas vestidas de blanco salieron a las calles para exigir al presidente Felipe Calderón y al gobernador Marco Antonio Adame Castillo parar la violencia, la inseguridad y que vuelva la paz, la justicia y la dignidad a Morelos y a México.

El poeta Javier Francisco Sicilia, en los discursos que pronunció frente a la 24 Zona Militar, ante la Procuraduría General de Justicia de la entidad y en el zócalo, exigió justicia para el asesinato de su hijo, Juan Francisco, y otras seis personas, quienes fueron encontrados sin vida en un automóvil el pasado lunes 28 de marzo. Además pidió frenar la ola de asesinatos, que regresen los militares a sus cuarteles y que dejen de llamar a las víctimas daños colaterales.

Afirmó que efectuará un plantón permanente en el zócalo de Cuernavaca, donde se colocó una ofrenda floral en memoria de su hijo, y emplazó al gobernador y a Calderón para que frente al pueblo de Morelos presenten ante la justicia a los asesinos de Juan Francisco y a sus cómplices el próximo miércoles.

La mayoría de ciudadanos portaron pancartas en las que plasmaron su hartazgo por la violencia e inseguridad en que viven millones de mexicanos y manifestaron que esta marcha nunca en la historia se había dado, por lo que insistieron que esta entidad será la punta de lanza para llevar a cabo un movimiento nacional.

En su primer discurso dijo: “A las fuerzas armadas de México: ustedes han sido siempre los custodios de la nación. Nunca los habíamos querido fuera de sus cuarteles más que para repeler una invasión extranjera o para ayudarnos como lo han hecho siempre en las catástrofes naturales. Ahora los han sacado a las calles para combatir lo que a los policías pertenece. No los queríamos allí, pero ahí los han puesto, provocando con ello una escalada en la violencia, al incitar al crimen organizado a enfrentarse a ustedes con armas más poderosas.

Son ya cuatro años de guerra, y lejos de disminuir, el consumo y tráfico de drogas ha aumentado; lejos de sentirnos seguros, nos sentimos con miedo y coraje ante la impotencia de verlos pelear en nuestras calles. Les exigimos como ciudadanos de esta patria que defienden y custodian todos los días, que no permitan que en sus filas aniden el crimen y crezca la complicidad. Muchos de los asesinos que hoy dañan a la nación de manera terrible en nuestros hijos e hijas, provienen de la deserción de sus filas.

En este lugar fue cuando la voz de Sicilia tembló. Los militares que estaban dentro de la zona militar miraban, algunos evasivos, otros con tristeza. Les recordó que llevamos a nuestras espaldas 40 mil muertos, casi el mismo río de gente que esta tarde salió a gritar ¡Ni un muerto más!

En la Procuraduría General de Justicia de la entidad y a la Procuraduría General de la República (PGR) indicó que estas dependencias llevan cargando 40 mil muertes sin que se esclarezcan y menos que se hagan justicia, por omisión, comisión o complicidad. Señor procurador de Morelos, miembros de los Ministerios Públicos, cumplan con la justicia que no han procurado y que hoy les reclamamos. Sólo así tendrán de nuevo nuestra confianza y sabremos que no nos encontramos solos e inermes, indicó.


En el zócalo señaló que hasta antes de la muerte de su hijo y otras seis personas, “esos muertos eran simples cifras, simples abstracciones, bajas colaterales o criminales, ‘escorias’, como estúpidamente se les ha llamado. A partir de hoy esas cifras son lo que siempre han sido y deberían de ser: vidas humanas segadas y familias destrozadas, dolor que día a día se va acumulando en los corazones de este país”.

Reconoció que entre todos hemos solapado la corrupción de las instituciones y el desgarramiento del tejido social, con la mezquindad de los pleitos y los intereses políticos que sólo buscan enriquecerse con la desgracia, el temor y la simulación”.

Si son ineficientes deben irse

Dijo que hasta hoy sólo le han informado que han identificado a dos de los asesinos, que se han girado órdenes de aprehesión contra ellos; pero aún permanecen libres y que desconocen los móviles de este asesinato irracional. Esto no basta, por eso he decidido quedarme aquí en plantón en esta plaza, delante de las ofrendas que han levantado por nuestros hijos, junto con todos aquellos que quieran acompañarme, y en una oración, hasta el miércoles 13 de abril, último plazo que le damos al gobierno de Marco Adame y a Felipe Calderón para que presenten ante la justicia a los asesinos de nuestros hijos.

Expresó que los gobernantes deben entender que son nuestros representantes y que si son inútiles e ineficientes deben irse, sean del partido que sean y de la ideología que sean. Un gobierno, como nos los enseñó Gandhi, sólo existe porque lo aceptamos. Si les retiramos nuestro apoyo, ¿qué sería de él?”

Advirtió que si no presentan a los verdaderos responsables de la muerte de estos jóvenes convocarán a una marcha en el Distrito Federal para exigir la renuncia de Marco Antonio Adame y un alto a la absurda guerra de Calderón contra el narcotráfico. Afirmó que urge devolverle la dignidad a esta nación y combatir la violencia con educación, cultura, poesía y empleo.

Julio, amigo de Juan Francisco, compuso y cantó una canción en memoria de los jóvenes ahora muertos, lo que provocó el llanto de Sicilia, la madre del joven, Socorro, y sus compañeros que llevaban puesta una playera con el rostro de Juanelo, como lo llamaba su padre. Otro joven recitó un poema y una niña cantó y dijo que ojalá los ideales de Emiliano Zapata revivan en los corazones de los morelenses.

Al paso del contingente, varios jóvenes se tiraban al piso y pintaban su silueta en el pavimento para que quedaran plasmadas. Cientos de personas aplaudieron la marcha mientras los participantes recorrían las avenidas principales de esta ciudad. Durante el mitin también participaron los padres de los otros jóvenes asesinados en aquel multihomicidio: Luis, Julio, Gabriel y Jesús.

Imagenes de Manifestaciones en otras partes del país y del Mundo

Paris


Mérida

Morelos
La gente gritaba "Morelos, despierta, están matando a tus hijos"

Aguascalientes



Torreón

Tuxtla Gutierrez

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