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"Por órdenes de Peña Nieto" niegan acceso a Encinas a la FES Acatlán

MÉXICO, DF, 16 de marzo (apro).- El coordinador del grupo parlamentario del PRD en la Cámara de Diputados, Alejandro Encinas, reveló hoy que en el Estado de México 10 familias concentran una riqueza estimada en 120 mil millones de pesos.
En un mitin que originalmente debía llevarse a cabo en el auditorio de la Facultad de Estudios Superiores de Acatlán, ubicada en el municipio de Naucalpan, Estado de México, pero que esto no fue posible por la negativa de las autoridades escolares que le negaron el acceso, el legislador destacó que esa situación contrasta con el número de pobres en el país que, dijo, suman unos 53 millones.
Invitado por la comunidad universitaria y acompañado por el diputado federal del Partido del Trabajo (PT), Porfirio Muñoz Ledo, Encinas abundó:
“Cuando vemos a los 7 millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan, estamos viendo el fracaso de un modelo económico que no ha sabido incorporar a los mexicanos a una senda de crecimiento, desarrollo y bienestar, sino que los ha excluido”.
¿Cuál es la alternativa para estos jóvenes?, preguntó Encinas para enseguida responder: “Es la migración, incorporarse a la economía informal, el ocio, la vagancia, la droga o las conductas antisociales y esa es quizá la parte más lacerante”.
El también coordinador del PRD en la Cámara de Diputados destacó que 50% de los ejecutados por la delincuencia organizada son jóvenes, al igual que 60% de los presos recluidos en las cárceles del país.
Señaló que el reto en la entidad mexiquense es redefinir el rumbo del Estado en materia social, económica y política, privilegiando los derechos de sus habitantes.
El debate en la entidad, dijo, no son las elecciones para gobernador, sino el cambio en la política oficial.
Sobre la negativa del plantel universitario para facilitarle un auditorio, Encinas se dijo sorprendido, ya que “ni el peor momento del porrismo, cuando era rector Guillermo Soberón, nunca se negó un sitio para realizar un evento.
“Me encuentro sorprendido que en la UNAM, ahora que estamos celebrando los cien años de autonomía, no quieran que los estudiantes piensen, se realicen libremente y tengan la posibilidad de intervenir en su formación profesional. Yo pensé que de la UNAM habíamos desterrado estas prácticas”, indicó.
Encinas dijo que ya presentó una queja ante la rectoría a cargo de José Narro, ya que no es posible que las autoridades de la FES Acatlán deban pedirle permiso al gobernador, el priista Enrique Peña Nieto, para realizar un evento en esos espacios.
Sostuvo que Marcial Melitón Pérez y Pérez, secretario particular del director de ese plantel, Alejandro Salcido Aquino, le negó la entrada al recinto “por órdenes de Peña Nieto”.
En días pasados, el senador priista Francisco Labastida Ochoa y el expresidente nacional panista Manuel Espino fueron abucheados cuando acudieron a hacer proselitismo en la Universidad Nacional.

Rosalía Vergara
  •  Al menos tres ríos en Arriaga y Tonalá se han quedado ya casi sin agua, informa investigador
  •  Otros afluentes de Pijijiapan y Mapastepec van en el mismo camino; el Coatán no está lejos
Diario del Sur
Tapachula Chiapas.- Al menos tres ríos de Arriaga y Tonalá se han quedado ya casi sin agua y el resto de los afluentes de la Costa de Chiapas están rumbo al mismo destino, debido a la contaminación, deforestación y desazolve indiscriminado de sus cauces, reveló el doctor en recursos acuáticos e investigador del Colegio de la Frontera Sur, Cristian Tovilla Hernández.

Entrevistado en el noticiero Diario del Sur al Aire, el reconocido investigador del Ecosur aseveró tajante que los ríos de nuestra región tienen unos siete años de vida, esto en caso de que no se haga un manejo integral de las cuencas.

Al referirse a la problemática que mata a nuestros ríos, Tovilla Hernández explicó que la deforestación que se ha hecho en la parte alta de la Costa chiapaneca, ha provocado el arrastre de material a las zonas bajas, lo que trae como consecuencia el azolve de ecosistemas.

Dijo que tras el huracán Stan, que calzó ríos y sistemas lagunarios, la respuesta del gobierno fue dragar los cauces sin hacer un estudio previo, hecho que ha dañado más los ecosistemas.

En este sentido, explicó que con los trabajos de desazolve no se respetan los cauces originales y se hacen nuevos cauces en línea recta, situación que ayuda a un mayor arrastre de material en la corriente y por lo tanto más azolvamiento en los sistemas lagunarios que están en la parte baja.

Y es que con el azolvamiento de la zona de manglares desaparecen ecosistemas que han sido criaderos naturales de centenares de especies de peces y crustáceos y con ello se acaba también con la forma de vida de miles de familias chiapanecas que sobreviven de la pesca.

Tovilla Hernández afirmó que para evitar que los ríos se sequen, el gobierno tendría que hacer una inversión millonaria para hacer un manejo integral de las cuencas en toda la costa que consistiría primero en evitar que en las partes altas haya deforestación derivado de la agricultura y ganadería.

Asimismo, dijo que en segundo lugar se tendría que implementar una cultura de limpieza para que en las zonas medias de los afluentes se evite la contaminación, pues son las áreas urbanas las que más descargan toneladas de basura y tóxicos a la corriente de los ríos.

En tercer lugar, aseguró el investigador, se tendrían que rehacer los cauces con las curvaturas originales de los ríos para evitar el arrastre de material. Asimismo, se debería llevar a cabo el desazolve de los sistemas lagunarios, pero de tal manera que el material extraído no se deposite en los manglares, sino que sea enviado mar adentro.

Y es que actualmente con los desazolves, las empresas contratadas depositan toneladas de arena y desechos en los manglares o en las playas, lo que trae como consecuencia un crimen ecológico, además de que el material regresa a los sistemas lagunarios.

A pesar de que su trabajo de investigación brinda una solución para salvar a los ríos de la región, el doctor Cristian Tovilla aseguró que hasta el momento ningún nivel de gobierno está interesado en realizar el manejo integral de los ríos para evitar que se sequen, por lo que él le augura a los afluentes unos siete años de vida a lo mucho.

No habrá cambio sin insurgencia cívica y pacífica: #AMLO

Lunes 7 de marzo de 2011, p. 14
Las diferencias con los dirigentes del Partido de la Revolución
Democrática (PRD) se trazaron hace tiempo. Responden a la concepción que cada
militante de la izquierda tiene de la política. Hay quienes comparten la visión
cooperacionista, de gradualismo y de convivencia con el poder, y quienes
defienden que no tiene sentido servir de comparsa para mantener el régimen de
opresión, injusticia, corrupción y privilegios que representan el PAN y el
PRI.

Andrés Manuel López Obrador resume así un conflicto que empezó a dibujarse en
2006, el cual ha crecido hasta lo que él llama momento de definición: No hay
nada que justifique mantener alianzas con el partido que nos robó la Presidencia
de la República, pero eso es cosa de ellos. Nosotros, desde el PRD, vamos a
fortalecer el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), y estoy seguro de
que nos va a ir bien
, afirmó en entrevista con La Jornada.

–¿Se ha convertido esto en un enfrentamiento personal?

–No. Aunque parezca maniqueo, que no lo es, hay dos formas de participar
desde el flanco izquierdo. Una es figurar políticamente sin apostar a la
transformación del país, hacer política en el molde tradicional, donde todos los
intereses cuentan, menos el del pueblo.

“Hay otra, y somos muchos los que pensamos de esa manera. Consideramos que lo
fundamental es la transformación del país. Que no tiene ningún sentido mantener
el status quo. Sostengo que hacer política es hacer historia, y en un
país como el nuestro lo fundamental es buscar que haya un verdadero cambio. La
realidad nos dice que México está en manos de unos cuantos, de una mafia del
poder responsable de la actual tragedia nacional; que no hay, en sentido
estricto, una democracia, y que mientras se mantenga este régimen de dominación
no va a haber ninguna posibilidad para la inmensa mayoría de los mexicanos. No
va a haber justicia, bienestar, paz ni tranquilidad para el país.”

–La dirigencia perredista destaca que así ha ganado espacios.

–El que dirigentes de izquierda, y lo pondría entre comillas, sean regidores,
alcaldes, gobernadores, legisladores y se conformen con ello es un modo de
vivir, y para no ser tan desconsiderado es también una concepción política.
Ellos piensan que poco a poco se puede mejorar la situación del país.

“Asumen el papel de parlamentarios, presentan puntos de acuerdo, participan
en comisiones. Viajan al extranjero y asisten a todos los foros habidos y por
haber, aunque les implique ceder ante los 30 mafiosos que han confiscado todos
los poderes, que controlan a las televisoras y a casi todos los medios de
comunicación. Que usan al PRI y al PAN de acuerdo con lo que les conviene.

No sé si tengan algún interés en que el pueblo llegue al poder. Creo que
más bien buscan convivir con los poderosos, sin poner por delante los ideales,
los principios. Es una visión que ya existía en el PRD desde 2006 o antes,
aunque no tan claramente como ahora. Por eso es muy importante el momento,
porque lo que está a debate pone a cada quien en su sitio. Ya no hay
posibilidades de medias tintas, de indefinición.


–¿Por eso solicitó licencia?

–No han tenido recato y no hay nada que justifique la alianza con el PAN.
Había que tomar una decisión y fue en el momento justo. Hay quienes me venían
diciendo que yo rompiera. No lo hicimos por los militantes del PRD, que son
heroicos, que son otra cosa. Era justo y necesario hacerlo ahora, que ya es más
claro para la gente que la licencia tiene que ver con las diferencias en cuanto
a posturas políticas. No es algo personal. Hemos llegado a la conclusión de que
no habrá cambio sin insurgencia cívica, pacífica, para transformar la vida
pública en todos los órdenes, además del fortalecimiento de valores
espirituales, morales, culturales.

–¿Todo se inició en 2006?
 
–Después del fraude electoral, el grupo que tiene esta visión de convivencia
con el poder empezó a retirarse de nuestro movimiento. Ya no asistió a los actos
y comenzó a negociar la reforma electoral y los presupuestos con (Felipe)
Calderón. En el caso del petróleo fue muy claro. Ese grupo aprobó las reformas y
ahí están las consecuencias. Nosotros nos opusimos a que se entregaran a
particulares bloques para exploración y explotación. Ante esta situación
nosotros fuimos tomando distancia. Nos dedicamos a trabajar para construir este
movimiento.

–¿Luego vienen las alianzas?

–Es importante que se sepa que uno de los resolutivos de la Convención
Nacional Democrática fue la creación del Frente Amplio Progresista para
enfrentar a los dos partidos de la derecha, el PRI y el PAN. Ello se hizo a un
lado y se construyeron alianzas con el blanquiazul y, en algunos casos,
con el tricolor. Nosotros nos hicimos a un lado y buscamos que no
hubiera ruptura. Actuamos con bastante tolerancia, sin precipitaciones, pero esa
gente se siguió de largo, actuando sin ningún límite y llegó el momento en que
no fue posible seguir aceptando que este PRD se convirtiera de plano en un anexo
de los partidos de la mafia del poder.

–¿Hubo algún acercamiento?

–Jamás hicieron una consulta. Me enteré por la prensa. Pueden argumentar que
para eso es el Consejo Político, pero ese órgano está controlado
corporativamente. No hay interés en consultar. Se fue divorciando por completo
de los militantes. Aquí hay algo que no se ha dicho. Cuando negociaron la
reforma electoral con Calderón, en acuerdo con el PAN y el PRI, se buscó hacer
la vida difícil al Partido del Trabajo y a Convergencia, con el propósito de que
no alcanzaran dos por ciento en la elección de para quitarles el registro.

Todo esto con dedicatoria, con la idea de que no tuviésemos un instrumento
que permitiera registrar eventualmente en 2012 una candidatura a la Presidencia
de la República.

–¿Por eso apoya entonces a ambos partidos?

–Logramos que no perdieran sus registros. Por eso digo que lo que está en el
fondo es esta concepción de querer mantener el mismo régimen, aunque en el
discurso ellos digan que no. De nuestra parte, sería un acto de
irresponsabilidad llevar a la gente a más de lo mismo, al engaño. Desde hace más
de cuatro años estamos construyendo el Morena. No podemos simular, es un asunto
de definición política, ideológica. He pronunciado miles de veces las frases
transformación de la vida pública del país o cambio verdadero, como para que
ahora hagamos algo distinto.
 
Ciro Pérez Silva

Los Señores del Narco: Entrevista a Anabel Hernández

La llamada “guerra contra el narcotráfico” que lanzó el actual gobierno federal mexicano -guiado por Felipe Calderón Hinojosa- es una falsa guerra, pues en realidad “se trata de una guerra entre cárteles del narcotráfico en la que el gobierno de Calderón tomó partido por uno de los contendientes, Joaquín Loera Guzmán, alias El Chapo, líder del Cártel de Sinaloa”.

Estas son algunas de las opiniones que sostiene Anabel Hernández, periodista mexicana y autora del libro revelación de estos últimos meses en las librerías de México, Los señores del narco(editado por Grijalbo Mondadori, 2010, p. 496).



El libro, publicado en diciembre de 2010 y que en dos meses ya vendió 50 mil copias, relata la historia reciente del narcotráfico en México, centrando su atención sobre algunos de los protagonistas de este fenómeno que “está infectando a todo México”. En particular, Anabel Hernández describe la trayectoria delincuencial de Joaquín El Chapo Guzmán, desde su temprana detención por parte de las autoridades de Guatemala (que lo entregaron luego a las autoridades mexicanas) en 1993 -cuando “era apenas un capo de ‘quinta’ en la jerarquía del entonces Cártel de Juárez”- hasta el día de hoy, cuando el líder del Cártel de Sinaloa es considerado el capo de capos, y que inclusive aparece en las exclusivas listas de la agencia Forbes en calidad de uno de los hombres más ricos del planeta.

El volumen que tanto interés está despertando (“sobre todo entre los jóvenes”) aporta nombres y apellidos de capos del narcotráfico en México, así como de funcionarios gubernamentales coludidos con la delincuencia, muchos de los cuales aún están en funciones. Describe con muchos detalles las redes de complicidad que encubren al negocio del tráfico de sustancias ilícitas y cómo, gracias a estas complicidades, se pudo llegar a la situación actual, en la que hay más de 40 mil muertos reconocidos oficialmente.
Como parte de esa red de complicidades y corrupción, Los señores del narco menciona la negociación fallida entre gobierno federal y cárteles del narco que se tuvo que interrumpir cuando “el narco mata al Secretario de Gobernación mexicano, Juan Camilo Mouriño”. Es una situación que Hernández no se limita a definir como dramática, sino que teme pueda empeorar mucho. ¿Una solución posible? “Una enérgica protesta ciudadana”, afirma la autora. En entrevista con Desinformémonos, Anabel Hernández abunda en estos temas, describiendo los errores del gobierno, el rol de Estados Unidos y narrando su propia vida en calidad de periodista “acosada por las autoridades”.
- ¿Por qué escribió Los señores del narco?

-Es un libro cuya idea nació a finales de 2005. Hice un viaje al llamado “Triángulo dorado” (zona comprendida entre los estados de Durango, Sinaloa y Chihuahua, en el norte de México, y considerada la “cuna” de muchos narcotraficantes mexicanos, N.d.R.) para investigar acerca de niños explotados y me encontré con una realidad muy distinta a la que creía. No es una explotación así como uno la puede imaginar, como una esclavitud, sino que es un rol que los niños han asumido durante décadas -y que asumen con mucho orgullo-. Asumen la tarea como ‘ya me va a tocar’. Luego me encontré con el ex director de la cárcel de Puente Grande, en Jalisco, Leonardo Beltrán Santana (quien fue encarcelado por la “fuga” de El Chapo en enero de 2001, y hoy ya está en libertad, N.d.R.), quien me contó acerca de El Chapo. Lo que terminó de convencerme fue el encuentro que tuve con agentes de la Agencia Federal Antidrogas de Estados Unidos (DEA) aquí en México en mayo de 2006. Ellos me hablaron de la investigación que realizaban en contra del entonces Presidente de la República, Vicente Fox Quesada, acerca de un presunto soborno que habría recibido por parte de los cárteles del narco. En el hotel Nikko de la Ciudad de México, en donde ellos (los de la DEA) suelen trabajar, me contaron que tenían infiltrada a la organización de Ignacio Coronel Villareal (alias Nacho, socio de El Chapo) y que justamente el infiltrado que tenían había escuchado hablar a El Chapo sobre el tema. Todo eso me convenció de escribir sobre el tema.
Según la autora, hasta mediados del los años 80 el narcotráfico en México era un asunto controlado por el gobierno federal. “Esa relación se basaba en la corrupción y la complicidad entre las partes”, afirma. Sin embargo, poco a poco la situación fue cambiando.

- ¿Cómo y por qué cambia esa relación?

-Se podría decir que el gobierno controlaba al narcotráfico. El punto de quiebre para este cambio fue el poder económico que el narco adquirió. Mientras los narcos se dedicaban exclusivamente a sembrar y traficar marihuana y a la extracción de la goma de la amapola para producir heroína, su poder económico era muy limitado. Pero en los 80, cuando gracias a la intervención de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) -en el marco de la Operación Irán-Contra- los narcos colombianos se vinculan a los mexicanos, éstos comienzan a traficar sustancias más valiosas, como la cocaína. Ejemplo de ello es el caso de El Chapo Guzmán. Cuando lo detienen la primera vez, en 1993 en Guatemala, el Chapo era un capo de quinta, sin ningún poder efectivo; inclusive era un estorbo para Amado Carrillo Fuentes (el llamado Señor de los Cielos, máximo narcotraficante mexicano a principio de los años 90 y líder del Cártel de Juárez) y, sin embargo, veo los documentos y en ellos descubro que El Chapo ya en ese entonces tenía mucha riqueza. Eso significa que con el nuevo negocio – la cocaína – inclusive los capos menos poderosos tenían muchos recursos. Es el poder económico de la cocaína (el) que cambia las asimetrías de las relaciones: comienzan a sobornar a policías, comandantes, políticos locales, gobernadores, hasta llegar a hoy, en donde el narco tiene bajo su control a buena parte del gobierno federal.

Hoy en día, Joaquín Loera Guzmán, alias El Chapo, aparece como el capo más poderoso de México e inclusive de Latinoamérica. Tras transcurrir los años 90 en las cárceles federales de México, el 20 de enero de 2001, un mes y medio después que Vicente Fox Quesada asumiera la presidencia de México -en calidad de primer Presidente emanado del Partido de Acción Nacional (PAN)-, El Chapo logra escaparse de la cárcel de Puente Grande.
- En Los señores del narco, se dice que desde el 20 de enero de 2001 El Chapo escaló muy rápidamente el poder entre las filas de los narcotraficantes gracias al apoyo de los gobiernos de Fox y de Calderón. ¿Por qué y cómo lo hizo?

- En 2006 publiqué el libro Fin de fiestas en Los Pinos, y en él documenté que Vicente Fox ya tenía relaciones con El Chapo antes de asumir la presidencia. Guanajuato (estado del que es originario Vicente Fox y en donde fue gobernador) es un territorio histórico de influencia del Cártel de Sinaloa. Desde que Fox gana la presidencia -el 2 de julio de 2000-,El Chapo, gracias a la ayuda de Miguel Ángel Yunez y Jorge Enrique Tello Peón, hoy ilustres panistas, se vuelve muy cínico y comienza a presumir que ya se iba. El primero de diciembre de 2000, Fox toma posesión como Presidente de México, y sólo tres semanas después el Chapo organiza su fiesta navideña en la cárcel: trae a su familia, que se queda en la fiesta durante tres días; pone los árboles navideños y las decoraciones; hace pintar todas las celdas. Esa era su fiesta de despedida. Es evidente que ya había un tácito acuerdo con el gobierno federal. El Chapo no se escapó de la cárcel, ¡fue el gobierno federal quien lo sacó y lo puso en libertad!

En septiembre de 2001, ya desde su estado de “prófugo de la justicia”, El Chapo Guzmán logra lo que “nadie había siquiera imaginado antes”: sentar a todos los principales capos del narcotráfico en México y formar una federación de cárteles. Este encuentro tuvo lugar en septiembre de 2001.

- Con la ayuda del Ismael Mario Zambada García, alias El Mayo, Guzmán logra reunir un cónclave de narcotraficantes. Y en esa reunión, mientras sus socios – El Mayo, El Azul(Juan José Esparragoza Moreno), entre otros – ponían sobre la mesa los territorios, las rutas, los contactos, los sicarios, El Chapo ofreció sólo una cosa: la protección del gobierno federal. Esa fue su aportación. Ese fue su capital. Es escalofriante porque es ahí en donde se propuso, también por primera vez, que la nueva ‘federación’ le hiciera la guerra abierta a otro cártel de la droga, el Cártel de Tijuana (de los hermanos Arellano Félix). Y, efectivamente, en febrero de 2002 es ejecutado el líder del Cártel de Tijuana (Ramón Arellano Félix) y en muy poco tiempo los Arellano Félix quedan desmembrados. Esto demuestra que la supuesta “guerra contra el narcotráfico” no es tal, sino que es una guerra entre cárteles en donde el gobierno juega el papel de aliado de una de las partes. 
Los que hoy mandan en la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal son los que durante el gobierno de Fox estaban en la Agencia Federal de Investigación (AFI, hoy desaparecida). Y la AFI, justamente durante el gobierno Fox, trabajó como brazo armado del Cártel de Sinaloa. ¿Por qué digo “brazo armado”? Porque los de la AFI recibían llamadas directamente de los narcotraficantes, quienes los mandaban a detener gente. La gente arrestada no era entregada a las autoridades judiciales sino a los narcos para que los torturaran y los mataran. Eso ocurrió decenas de veces. Esos funcionarios hoy realizan el mismo papel pero desde los mandos del gobierno federal. Por eso, todos los “golpes” (detenciones) en contra de miembros del Cártel de Sinaloa son fuegos artificiales, apantallan nada más. Toda la gente que agarraron en estos años son ‘corcholatas’, como le dirían ellos: toda gente que no es indispensable para el buen funcionamiento del negocio y de la organización.

- En este contexto, ¿cuál es la verdadera estrategia del gobierno federal de México?

- Felipe Calderón sabe que no está haciendo ninguna guerra al narco. Ya lo comentó a sus asesores, sus amigos y algunos empresarios. Lo que le conviene es que El Chapo tome el control del narcotráfico. Según él, sólo así puede haber paz en el país. Lo ha dicho y, si lo niega, pues que lo sometan al detector de mentiras para ver si miente. Y aún así sabe que es mentira, inclusive su hipótesis, porque el grado de violencia que se desató a partir de diciembre de 2006 se debe en gran medida a que Calderón se quedó con la misma gente corrupta y contaminada del gobierno de Fox: Genaro García Luna (secretario de la SSP), Facundo Rosas Rosas (comisionado de la Policía Federal) y Luis Cárdenas Palomino (actual titular de la División de Seguridad Regional de la SSP). No sólo los dejó en el poder, sino que los elevó de nivel. En particular, Calderón asignó a Genaro García Luna el diseño de esta mal llamada “guerra al narcotráfico”. De la fichas de objetivos que la oficina de García Luna preparó se desprende muy claramente que la prioridad número uno de esta operación fue precisamente eliminar a todos los cárteles adversarios del Chapo. Por eso se desata la violencia, porque el estado toma un papel muy claro atacando a todos los enemigos de El Chapo. Me parece que desde el gobierno de Fox ha habido una ignorancia que raya en la demencia, y ésta es (el) haber creído que, porque durante décadas el narcotráfico en México no fue violento y no mostró su capacidad de fuego, no la tenía.

- Con tanta fuerza y poder, y además con la ayuda del gobierno, ¿por qué El Chapo aún no ha ganado la “guerra”?

- El gobierno, en su estrategia, menospreció al adversario. Por ejemplo, el Cártel del Golfo (hoy aliado de El Chapo, pero su acérrimo enemigo durante el gobierno de Fox) es un cártel histórico; siempre tuvo un gran control del territorio, desde hace décadas. El gobierno pensó que ayudando Guzmán a invadir Tamaulipas (territorio del Cártel del Golfo) con sus fuerzas – Ejército y Policía Federal – iba a quitarle muy fácilmente el territorio a los del Golfo. Calcularon mal: esta acción de apoyar a una parte causó que los demás cárteles se armaran aún más. Los hoy temidos Zetas eran sólo la escolta del entonces jefe del Cártel del Golfo, Osiel Cárdenas Guillén. A ese capo le gustaba presumir su escolta, compuesta por ex militares de élite de los cuerpos especiales mexicanos (del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales, GAFE). Le gustaba presumir que el ejército mismo lo protegía. Eran treinta en origen y sólo los utilizaba con esa función, pues no eran ni brazo armado, ni paramilitares. Cuando comienza la guerra del gobierno y Osiel Cárdenas ve que El Chapotiene a su propio ejército – las fuerzas federales – decide hacerse del suyo y refuerza las filas de los Zetas. De treinta pasan a ser cientos, y no sólo mexicanos sino también los temibles kaibiles guatemaltecos. La resistencia inicial que ofrece el Golfo, el hecho de que tenía a ex militares inclusive entrenados por Estados Unidos, provoca que -a su vez- el Cártel de Sinaloa de refuerce y comience a contratar a otros sicarios, e involucran a los Maras Salvatruchas. Es una escalada de violencia que se traduce en el paulatino enrolamiento de sicarios y matones en ambas partes en conflicto. Esta escalada de violencia se traduce también en nuevos métodos de tortura y de asesinato: descuartizamientos, decapitaciones, etcétera, cosas que antes ni se veían y que son provocadas por la intervención partidaria del gobierno. 
Tengo en mi posesión cartas que los Zetas envían al gobierno en el que se quejan de que esta guerra no está siendo “honorable”. Su visión delincuencial no perdona – y nunca lo harán – que el gobierno federal se haya metido en la guerra tomando partido. Ellos tienen claro el papel del Estado: un jugador imparcial que combate a todas las partes. Pero que haya querido ayudar a una parte, eso no lo perdonarán nunca. He hablado con gente cercana a Heriberto Lazcano Lazcano, alias El Lazca (líder del hoy Cártel de Los Zetas), que dice que este hombre está decidido a incendiar al país antes que perder la guerra. Me parece que el gobierno federal no entiende, primero, la mentalidad delincuencial de esta gente (los narcotraficantes), y luego no tiene una clara idea de la capacidad de fuego de los cárteles. Esta gente no ha tirado al avión presidencial o no ha matado un secretario de estado sólo porque no quiere.

La mención de Anabel Hernández hace pensar inmediatamente en el accidente aéreo del 4 de noviembre de 2008, en el que murió Juan Camilo Mouriño, entonces Secretario de Gobernación de Felipe Calderón. A pregunta expresa acerca de quién mató a Mouriño, la periodista mexicana no tiene la menor duda y responde: “Es claro que fue el narcotráfico. Fue El Mayo Zambada, como reclamo por un pacto no cumplido”.

- ¿Por qué lo afirma con tanta certeza?
- Eso lo tengo muy corroborado, tanto por gente cercana a la familia del ex Secretario como por testimonios de gente cercana a El Mayo Zambada. Calderón lo sabe muy bien. El rostro del Presidente cuando comunicó esa noche (el 4 de noviembre de 2008) la muerte de su amigo y Secretario, y el mismo rostro durante los homenajes oficiales a Mouriño, lo dice todo. Cuando menos
ésta es la interpretación de los familiares de Mouriño.
Recientemente una “amistad” de Mouriño se acercó a mí para confirmarme que esta versión responde a la verdad. Me contó que los familiares del ex Secretario tuvieron tres encuentros con el Presidente Calderón. En el primero, Calderón afirmó que fue accidente, respetando la versión oficial. En el segundo encuentro, frente al reclamo de los familiares -quienes preguntaban quién había matado a Mouriño-, Calderón habría dicho “no sé”. Ya en un tercer encuentro, Calderón habría contestado a las mismas preguntas con estas palabras: “¿De verdad quieren que investigue quien mató a Juan Camilo?” Los familiares, invadidos por el miedo, dijeron que no, que así estaba bien, que la gente creyera la versión del accidente. Estamos hablando de una gran simulación. Uno puede entender los errores del gobierno en buena fe, uno puede pensar que son incapaces, ingenuos o mal preparados. Inclusive, uno puede pensar que son engañados. Pero este gobierno ni está engañado, ni es ingenuo, ni está actuando de buena fe.

- En Los señores del narco usted habla de una presunta negociación entre el gobierno y los narcotraficantes, que habría encomendado justamente Mouriño a un ex general del Ejército -que en libro se señala como el “General X”-. ¿Cómo terminó esa negociación?

- Ese proceso (la negociación) se interrumpe porque, mientras en el General X lleva a cabo su tarea, su referente y mandante, Juan Camilo Mouriño, se muere. Y es así como sale pública esa historia, porque el General X estaba preocupado acerca de qué iba a pasar. Todos sabían de la misión -en el Ejército, Calderón mismo- pero cuando muere Mouriño nadie quiere tomarse la responsabilidad de la operación. Y el general se queda con toda esa información – y posiblemente algunos compromisos – sin saber qué hacer con ello; todo se quedó en el aire. La intención de esa negociación era “escondan a sus muertos”. Les dijeron (a los narcotraficantes) “no les vamos a decir cómo matar sus enemigos, pero no los expongan porque nos están espantando a la inversión extranjera, el mundo nos voltea a ver”.
La identidad del llamado “General X” es secreta. Sin embargo, el semanario mexicano Proceso reveló (el 5 de diciembre de 2010) que, según sus investigaciones, ese general no podía más que ser el mal afamado Arturo Acosta Chaparro, anteriormente encarcelado por nexos con el entonces Señor de los Cielos y también involucrado en la llamada guerra sucia en la que -durante los años 70- murieron decenas de activistas sociales mexicanos. A pregunta expresa, contesta tajante: “A eso no puedo contestar”.

- A pesar de los nexos con los narcotraficantes que usted menciona, Calderón no parece tener la situación bajo control; vienen también las elecciones presidenciales de 2012…
- Calderón habría dicho a sus amigos que ya quiere irse. No está ya entendiendo cuál es su papel como Presidente. Si Calderón -como todo parece indicar- está siendo chantajeado, pues que renuncie, porque no por ser víctima de chantaje va a poner en peligro a todo el país. Mis fuentes, inclusive algunas cercanas a los líderes del Cártel de Sinaloa, me comentaban que este año (2011) iba a ser sangriento desde el principio. Inclusive los capos, me dijeron, estarían comenzando a preocuparse por el descontrol que está habiendo en las células de los cárteles. Los nuevos integrantes de los cárteles, comenzando por los llamados ‘narcomenudistas’ (los vendedores de droga al menudeo), ya están comenzando a pensar solos. Ni conocen a El Chapo ni lo respetan. Tienen control territorial y se están enriqueciendo muy rápidamente. En consecuencia se están armando mucho. Un ejemplo fue el cerco que realizaron en Guadalajara (segunda ciudad más grande mexicana) hace un mes (el primero de febrero de 2011). No eran grandes cárteles, fueron unos veinte muchachos, casi todos menores; fue un grupo menor, desconocido. Lo mismo pasa en la periferia de la Ciudad de México. Esta llamada guerra se está convirtiendo en una guerra territorial, casi cuadra por cuadra, por el control del mercado. Y el gobierno federal no hace nada. Si es así, la ingobernabilidad podría aumentar, pues ni los cárteles ya tienen control sobre su gente: muchos Maras ya se independizaron, así como existen ya muchos desprendimientos en las filas de los Zetas. La violencia está escalando y nos acercamos a un punto en que nadie la va a poder controlar.
Una medida que caracterizó a la “guerra al narcotráfico” del actual gobierno de Felipe Calderón fue el uso intensivo de las Fuerzas Armadas. El Ejército Mexicano, así como la Armada de México, juegan hoy un rol protagonista en el conflicto entre los cárteles mexicanos.

- ¿Cuál es el rol del Ejército en toda esta situación?
- De acuerdo a mi investigación, el actual Secretario de la Defensa, Guillermo Galván Galván, es una persona muy débil; no es apto para el rol que es llamado a cubrir. Lo que encontré fueron casos aislados de corrupción, casos de infiltración, pero -a diferencia de la SSP- no encontré una infiltración institucional. En la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) hay partes contaminadas por la corrupción, pero no toda la estructura. Lo que sucede es que Genaro García Luna es el estratega de toda la llamada “guerra”; la Sedena no tiene influencia en esa estrategia. Aún así, García Luna los pone en la primera línea de fuego. Esta situación está incomodando mucho a los militares, pues se sienten como “carne de cañón”. En las reuniones del Consejo de Seguridad Pública, Galván Galván es callado por el mismo Presidente cuando intenta discrepar con algo. Esta situación le está quitando mucha legitimidad al titular de la Sedena entre las filas de sus subordinados. A pesar de eso, el ejército es muy estructurado y tiene una mentalidad muy institucional, por eso será difícil una crisis interna de gran tamaño. Lo que sí está sucediendo es que muchos jefes militares de zona están comenzando a preguntar “¿y a nosotros qué?”. Lo que sucede entonces es que los militares están comenzando a cobrar “botines de guerra”: en muchos operativos realizados por la Sedena se dan excesos como abusos sexuales, robos, asaltos.

El Ejército Mexicano, es notorio, está muy ligado a los mandos militares de Estados Unidos (EU). Sus oficiales están siendo entrenados en el país vecino y, según fuentes periodísticas y académicas, el gobierno de EU estaría influenciando fuertemente al actuar de las fuerzas de seguridad mexicanas.
- Y entonces, ¿qué rol juegan los Estados Unidos en esta “guerra”?
- Los Estados Unidos saben muy bien que hay mucha discrepancia entre SSP y Sedena. Saben, por ejemplo, que el Ejército no quería que García Luna fuera nombrado Secretario de Seguridad Pública, pues conocía de su corrupción. Mis fuentes confirman claramente que EU no confía en el Secretario de Seguridad Pública. EU se lo dijo en más de una ocasión a Calderón, pero éste siempre se negó a removerlo. Me queda claro que EU tiene confianza en las Fuerzas Armadas, pero no en García Luna. Las declaraciones de Hillary Clinton en su reciente gira en México (a finales del mes de enero) son de fachada, es su rol. Mi impresión es que EU da la palmadita a Calderón pero prepara el garrote. Supe de mis fuentes que EU le dijo a México que la situación, especialmente en la frontera, ya es insostenible y, al parecer, propusieron que o México le pone un remedio radical o se tendría que aplicar las medidas adoptadas en Guatemala por el presidente Álvaro Colom: sellar la frontera y crear un estado de sitio en la zona. Como siempre el gobierno de EU no calcula las consecuencias de sus políticas, porque -en efecto- ahora el narcotráfico en México, para Barack Obama, ya no es sólo un problema de seguridad nacional, sino un problema político. En EU, sobre todo los Republicanos están haciendo una fuerte campaña en contra del Presidente por el problema del narco en México. Y, en efecto, es cierto: ya está habiendo incursiones violentas de los cárteles mexicanos en territorio estadounidense. La verdadera postura del gobierno de EU hacia México se refleja más en las declaraciones de los funcionarios del Pentágono que en las declaraciones de Hillary Clinton. El asesinato del agente del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) de EU, Jaime Zapata, los debe tener muy molestos. ¿Quién sabía a dónde iban esos dos funcionarios estadounidenses? Si fue un atentado, como parece ser, el atentado es el resultado o de una filtración directa del embajada (de EU) o de algún funcionario del gobierno federal mexicano. Alguien tuvo que decirlo.
Según Anabel Hernández, la actual situación está demostrando que nadie en este país está capacitado para combatir de manera violenta al narcotráfico. “No digo que no haya que combatir a los cárteles, pero me pregunto por qué no comenzar por los pilares, por los cimientos que soportan al narcotráfico: banqueros, empresarios, funcionarios corruptos, el Secretario de Seguridad Pública y su equipo”. Y añade: “No necesitarían disparar ni una bala, sólo sería suficiente hacer auditorías, detener a los responsables, incautar bienes y capitales. Con eso, el narcotráfico no desaparecería de inmediato, pero se minarían sus bases. En mi investigación me queda claro que ni El Chapo, ni los Beltrán Leyva (del cártel homónimo), ni El Mayo Zambada, ni El Lazca, ni nadie de estos delincuentes, serían nada sin ese apoyo económico y político. Esta gente no terminó la primaria, apenas saben leer y escribir…no valen nada sin ese apoyo. Si se quiere hacer una verdadera guerra, ¿por qué no atacar esos pilares primero?”.

- Hablando de esos “pilares”, ¿cuál es la relación entre narcotráfico y economía formal en México?
- No sé en qué proporción, pero creo que el narcotráfico contamina y sostiene muchas de las súbitas fortunas de los llamados “nuevos” empresarios mexicanos. Existe una economía sólida que no depende de ese dinero (del narcotráfico), pero muchas empresas sí dependen del dinero del tráfico de drogas. Los bancos, por ejemplo, dependen muchísimo de esa riqueza. Hay tres ejemplos claros de cómo la economía puede depender de ese dinero: Ciudad Juárez, Monterrey y Guadalajara. Esa violencia interna que de pronto brota en esas ciudades no creció ayer ni anteayer; esa violencia siempre estuvo allí. Hoy estalla y se manifiesta porque se quebró algún equilibrio interno, no porque no hayan existido antes. Sin duda hay una parte de la economía mexicana que depende del narcotráfico, y es allí justamente en donde la sociedad mexicana tiene una función que cumplir: resistir a ese dinero. 
Me contaron muchos casos de gente que vendió su casa al triple del precio; o de concesionarias de automóviles que vendieron lotes enteros de autos pagados en efectivo. ¿Y la gente no se pregunta de dónde viene ese dinero? ¿Es eso posible? Hay que decirlo: una parte de la sociedad mexicana vivió un tiempo extendiendo la mano, recibiendo ese dinero (y) cerrando los ojos. Una parte de la sociedad estuvo viviendo de ese dinero “sucio” y hoy se quejan de “qué pasa en México”. “Pasa que aceptaste pagos enormes, que aceptaste al edificio de enfrente, aceptaste al narcomenudista, aceptaste al prepotente”…y nadie dijo nada, pues había beneficios. Es la maldita costumbre de pensar que, si la corrupción salpica, pues “que nos salpique a todos”, con la diferencia que hoy salpica sangre.

Actualmente, no se sabe a ciencia cierta cuántos muertos ha causado el conflicto entre cárteles en México. Cifras periodísticas hablan de varios miles de muertos asesinados. En enero de 2011, el Gobierno Federal mexicano publicó por primera vez unos documentos en los que reconoce la muerte de poco más de 34 mil personas por hechos violentos vinculados al enfrentamiento entre cárteles. Inclusive, en los documentos oficiales, el Gobierno trata de ofrecer datos relativos a muertos por ejecución, civiles muertos (otrora definidos como “efecto colaterales”), etcétera. Sin embargo, Anabel Hernández tiene una opinión distinta.

- Diferenciar a los muertos por “tipología” sería hacerle un favor al gobierno. Creo que hay que decir que los 43 mil muertos (la periodista suma también las cerca de nueve mil muertes sucedidas durante el gobierno de Vicente Fox) son todos inocentes mientras no haya un juicio que demuestre las responsabilidades de cada uno. Convoco al gobierno a demostrar cuántos tenían averiguación previa, cuántos ya fueron condenados. El gobierno no habla claramente: no se trata de ejecuciones sumarias, no se trata de que ya te dieron ochos balazos y entonces ya eres delincuente. Hoy, cualquier persona que muere por más de tres balazos es “delincuencia organizada” y cae en el costal de la impunidad. Nadie investiga porque ya eres “delincuencia organizada”, ya existe la suspicacia de que andabas en malos pasos. Eso es infame. La sociedad se va acostumbrando y los medios de comunicación masiva promueven eso.

Anabel Hernández no esconde que el panorama de la actual situación es dramático. Sin embargo, también reconoce elementos de esperanza. Entre éstos, reconoce el rol que los jóvenes pueden hoy jugar.

- Lo que me conforta es ver a todos los jóvenes que llegan a la presentación del libro que estoy realizando en el país. En ellos veo la esperanza de que no todo está perdido. Ellos vienen y me preguntan qué hay que hacer. Yo no lo sé. Lo que sí sé es que esta situación es todavía un foco de infección muy definido, no aún un cáncer que afectó a todo el cuerpo social. Esa es mi aportación con el libro: ubicar a esos focos de infección. No los ilustro a todos, sólo a algunos. Ahí están, con nombres y apellidos: funcionarios, empresarios, etcétera. Lo que me preocupa es que el foco de infección se vaya esparciendo y contamine a toda la sociedad. Creo que estamos en un momento clave de definición, si acabamos con el problema o no. Lo que me queda claro es que “los señores del narco” no van a resolver el problema, no van a hacer nada. Todo está en manos de la sociedad; esperaría una protesta ciudadana muy enérgica. Si hay países como Guatemala, Perú, Chile, Argentina o Brasil, que han dado ejemplo llamando a sus funcionarios al banquillo de los acusados a rendir cuentas, ¿por qué en México no podemos hacerlo? Son esos jóvenes que veo quienes pueden hacerlo.

En un país como México, en el que el ejercicio periodístico es objeto de represión y violencia (tal y como lo demuestran las cifras de muertes y desapariciones, pero también la evidente autocensura que sufre la prensa en México, particularmente en las zonas de mayor conflicto), publicar un libro como Los señores del narco puede exponer a su autora a represalias. A este respecto, Anabel Hernández afirma tener miedo.
- Confieso que, desde diciembre a la fecha, cuando ando por la calle y veo una motocicleta con dos personas, pienso que (me) van a matar. Traigo escolta que me proporcionó la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) tras denunciar que se estaba preparando un atentado en mi contra por parte presuntamente de la SSP. Levanté una denuncia el 13 de diciembre de 2010 tras recibir la información por parte de una fuente, que me contó de una conversación entre funcionarios de la SSP acerca de indicaciones que García Luna habría girado a los nuevos reclutas para que me atentaran a la vida haciéndolo parecer un asalto o un accidente, a cambio de un aumento de sueldo y de puesto. En un principio no me lo tomé muy en serio, pues son al menos tres años que García Luna me persigue, pero luego sí me asusté. Es irónico, pero le tengo más miedo al gobierno que los cárteles de la droga. Puede que diga una obviedad, pero creo que para los colegas (periodistas) que viven en zonas como Ciudades Juárez es mucho más difícil el oficio. Para quien, como yo, vive en la Ciudad de México y publica en medios nacionales, es mucho más fácil criticar a quienes (periodistas) no firman las notas o quienes deciden no hablar de ciertos temas. Al mismo tiempo, sin embargo, creo que los periodistas no podemos rendirnos, inclusive quienes están en la línea del fuego. Creo que sería mejor inclusive renunciar al ejercicio periodístico si no estamos dispuestos a ejercerlo en su totalidad. No me refiero a morir por ello, pero sí tenemos que hacer valer nuestra voz incluso frente a los narcotraficantes y a los funcionarios corruptos. Finalmente, en la mayoría de los casos de homicidios de periodistas hay más sospechas sobre funcionarios públicos que sobre los propios delincuentes. Por lo tanto, me parece que los periodistas deberíamos hacer un frente común de verdad para defender nuestro oficio y dignidad. Si no confiamos en nosotros nos van a matar a uno a uno.
Un periodista muerto es primero un ser humano y luego un colega. Esto debería empujarnos a hablarnos (entre periodistas) y dejar a un lado el egoísmo que veces nos caracteriza. Creo que los periodistas de verdad – no los que aparentan serlo y conducen programas televisivos y radiofónicos -, los que nos dedicamos a reportear y a investigar las cosas, tenemos que rescatar a nuestras voces, también en las redacciones en donde trabajamos. Efectivamente no somos ricos, no somos los dueños de los medios, ni siquiera estamos en la dirección, pero sin nuestro trabajo esos medios no podrían existir. Los periodistas tenemos que hacer valer nuestra voz, aunque significa a veces renunciar al medio en donde trabajas. Ya basta de concesiones: si existe un trabajo bien hecho, sustentado y documentando, no tiene por qué no ser publicado.


San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México
3 de marzo de 2011

Boletín No. 07

  • Presentación del Informe:  Gobierno crea y administra conflictos para el control territorial en Chiapas”.




  • El día de hoy este Centro de Derechos Humanos (Frayba) presenta el informe denominado Gobierno crea y administra conflictos para el control territorial en Chiapas”.  En este informe realizamos un análisis documental sobre la situación imperante en la región, los intereses que están enmarcados en el Conflicto Armado Interno, ahora en la fase de disputa del Territorio, ya que  Chiapas es  una beta de gran riqueza para la inversión privada, impulsada con los proyectos ecoturísticos.
    Los proyectos de inversión programados intentan despojar del territorio a los Pueblos a través de distintas estrategias como desalojos forzados, la cooptación para la firma de “convenios de desarrollo”, la ocupación policial y militar de la zona, la criminalización de defensoras y defensores.
    En ese marco, los hechos ocurridos el pasado 2 de febrero del 2011 en la zona de Agua Azul, ejido San Sebastian Bachajón (SSB), Municipio de Chilón, donde perdió la vida el Sr. Marcos García Moreno y resultó herido el Sr. Tomás Pérez Deara, además de haber sido detenidas 117 personas, de las cuales permanecen aún 10 presos políticos, representan la implementación de una estrategia calculada por el Gobierno del Estado de Chiapas, que generó una confrontación entre actores de la zona, para luego colocarse como mediador y administrar el conflicto. En la implementación de este plan, el Frayba cuenta con diversos testimonios que señalan al Secretario General de Gobierno del Estado de Chiapas, Noé Castañón León, como uno de los autores intelectuales.
    Cabe señalar que el gobierno estatal rompió con un proceso de diálogo y arreglo comunitario que los actores sostenían desde el 2010, para que fueran los mismos habitantes de la zona quienes administraran y preservaran los recursos naturales heredados de sus ancestros.
    La situación que prevalece en la zona de Agua Azul, es producto de una guerra integral de desgaste, que genera las condiciones para enfrentar a las organizaciones de esta región, por tal razón lo que se disputa en este conflicto, no es el control de una caseta de cobro para entrar a las Cascadas de Agua Azul, sino la defensa a la tierra y al territorio de los pueblos indígenas de la región, que construyen su propio proyecto de autonomía.
    Por la información recabada, los datos documentales como testimonios, denuncias de ejidatarios/as de La Otra Campaña de SSB y monitoreo hecho en años anteriores, este Centro de Derechos Humanos puede afirmar que en los hechos ocurridos,  el gobierno mexicano no sólo no intervino para prevenir el conflicto, sino que planeó los actos mediante una estrategia para el control territorial de la zona en el marco de un Conflicto Armado Interno no resuelto.

    Tapachula, Chis.-En la frontera sur de México el tratamiento para las adicciones no sólo se otorga a chiapanecos, también se ha prestado ayuda a la población migrantes que en su camino hacia el norte de quedan en Tapachula, así también a los que ya tienen legal estancia en el país, señaló la directora del Centro de Integración Juvenil de Tapachula, Guadalupe Troncoso Gálvez.

    En este centro, detalló se han atendido desde el año pasado a la fecha a tres grupos de 20 personas centroamericanos, que llegan a pedir ayuda para dejar a un lado el problema fuerte de adicción en el que se encuentran.

    Explicó que la principal adicción con la que llegan las personas provenientes de El Salvador, Costa Rica, Guatemala y Honduras es al consumo de alcohol, en segundo a la marihuana y tercero los inhalantes.

    Sobre las causas principales aseguró, no existe una sola al problema de la farmacodependencia, la cual es multicausal.

    "El migrante trae aunado a una transculturización, problemas familiares, económicos, de desempleo, depresión, inseguridad, son muchos, pero podemos resumirlos en tres principales causas, individuales, familiares, sociales y entre ellas se tiene una gama de factores".

    Mencionó que por cada persona que consume droga, es distinta la causa y pues no solamente el migrante por tener esta condición se clasifica como persona drogadicta, ya que cada individuo trae factores diferentes, así como hay farmacodependientes en una clase media y alta.

    Al ser entrevistada en el marco de un desayuno para la recaudación de fondos y que este centro pueda continuar trabajando y ayudando a muchos jóvenes salir de las drogas, expuso que tan solo en 2010, se atendieron en promedio unas 5 mil personas en el nivel de prevención y en el nivel de tratamiento más de 40.

    "Sólo la institución no se puede dar a abasto ante un problema grande y complicado pero podremos salir adelante con ayuda de la comunidad y de algunas instancias como el DIF municipal y estatal, por lo que se espera para este año nos continúen ayudando", resaltó.

    Para finalizar subrayó que el Centro de Integración Juvenil de Tapachula para este año seguirá trabajando con albergues e instituciones para migrantes y ayudarles a salir del monstro llamado "drogadicción".



    Fuente

    Solo quedan tres dias para obtener recursos del Fonaes. #Tapachula

    Tapachula Chiapas.- El próximo cuatro de febrero vence el plazo para los pre registros de las personas que deseen acceder a financiamientos de 50 mil hasta un millón de pesos, destinados para desarrollar y fortalecer negocios establecidos, informó en entrevista Carlos Ortiz Calderón, representante regional del Fondo Nacional de Apoyo para las Empresas de Solidaridad (FONAES) en el Soconusco, en compañía del subdelegado federal de Economía, Adolfo López Castro.



    Ortiz Calderón, detalló que este programa va encaminado para el apoyo de personas de escasos recursos del medio rural como campesinos, indígenas y población urbana pero con escasez de recursos, interesada en ampliar o abrir un negocio.


    Afirmó que en este año el Fonaes pretende superar la meta de 2010, donde se canalizaron recursos por el orden de los 1, 400 millones de pesos que permitieron financiar seis mil 600 Mipymes sociales en un sólo ejercicio fiscal que conservaron cerca de 30 mil ocupaciones en las zonas de mayor marginación en el país.


    "En la región el año pasado, se beneficiaron 24 proyectos con un promedio de 4 millones de pesos y en este presente año se pretende superar esa cifra pues la demanda es muy grande", añadió.


    Para poder ser parte de estos beneficios comentó "es importante ser objetivo y acreditar con algún documento la afiliación al Seguro Popular o que reciben Oportunidades", programas que son para el combate de la pobreza.

    Los recursos del Fonaes son un subsidio federal que una vez otorgados compromete a los beneficiarios a cumplir con un esquema de recuperaciones o pagos, que se comprometen a depositar en una cuenta de ahorros a nombre de ellos mismos en la banca social, donde se establece un compromiso, para que al liquidarlo ese dinero les regrese de nueva cuenta y puedan volver a reutilizarlo para recapitalizarse.

    En lo que se refiere a la autorización de los apoyos, destacó se mantiene la fórmula de evaluación a través de comités técnicos regionales y un comité técnico nacional. Los primeros autorizan proyectos en montos de hasta 600 mil pesos, mientras que los proyectos con montos superiores a dicha cantidad serán autorizados por el comité nacional.

    Para mayor información el organismo pone a disposición de las personas interesadas el teléfono 01800 48 FONAES (366237) y el correo electrónico informes@fonaes.gob.mx, así como las representaciones y oficinas regionales, en este caso en el edificio Banpais, quinto piso, departamento 501.

    Ya basta de Sangre #No+Sangre


    Cartel de la campaña ¡Basta de sangre!, una iniciativa de Eduardo del Río (Rius) para iniciar, a partir de hoy, una masiva movilización ciudadana en demanda de un alto a la violencia que padece el país. Los promotores invitan a la población a reproducir la consigna y pegarla en parabrisas de automóviles, repartirla entre amigos y vecinos, exhibirla en puertas y ventanas y propagarla en redes sociales como Facebook y Twitter. Tenemos que hacerle saber a los de la estúpida guerra que estamos hasta la madre de ellos, que también los muertos tienen familia, señalaron en Twitter @monerohernandez y @Monosdepatricio.

    #Tapachula: Afloran Irregularidades en Obra de Gasolinera Akishino

    Madres de familia integrantes del comité de gestoría del Jardín de niños “Club de Leones”, contra la construcción de la gasolinera Akishino ubicada sobre el bulevar de ese mismo nombre y frente a la institución informaron que la construcción de la gasolinera está rodeada de corruptelas y mentiras.


    Dijeron que ante estas arbitrariedades no pararán hasta lograr se castigue a los funcionarios que participaron en estos actos de corrupción y de ocultamiento de información para aprobar los permisos de construcción.

    Graciela De León Zacarías, integrante de comité gestor sentenció que las autoridades municipales incurrieron en actos ilegales al expedir permisos de construcción alterando información por ejemplo de la distancia entre la obra y el jardín de niños “las autoridades plasmaron en los documentos que había una distancia fuera de riesgo, cuando las medidas permisibles son de 200 metros y la gasolinera solo tiene menos de 20 metros de distancia con el kínder”.

    La gestora resaltó la declaración de la propia titular de la SEMAVI, Lourdes Adriana López Moreno quien destacaba que la documentación de los empresarios estaba en regla, por ello mencionó que es necesario hacer una investigación detallada.

    Y es que a decir de Graciela de León se ignoró que en la parte posterior de la gasolinera se ubica una escuela de educación especial y un poco más de 50 viviendas, las cuales se verían afectadas con la emanación de gases y olores del combustible, además de que representa un riesgo permanente en caso de alguna contingencia.

    Por su parte Ruth Tercero Aguilar, del comité hizo incapie en la deserción escolar que ha provocado en el jardín de niños debido a este problema y por el temor de los padres a poner en peligro a los niños que se retiraron del kínder.
     
    Fuente

    Capítulo Uno



    El sexenio de Televisa inició antes de las elecciones presidenciales del 2 de julio de 2006 y pretende prolongarse más allá del 2012. El consorcio mediático más poderoso del país y uno de los diez más grandes del mundo leyó bien las circunstancias de debilidad y de divisiones existentes en la clase política mexicana, como resultado de una frustrada e incompleta transición. Heredera de un modelo de control informativo y con prácticas comerciales monopólicas, típicas de la era de los gobiernos del PRI, Televisa pronto se blindó y neutralizó las demandas de democratización del régimen de medios de comunicación electrónica, especialmente, en la televisión comercial.



    Televisa ha ignorado y minimizado sistemáticamente los reclamos de transparencia en el otorgamiento de las concesiones de radio y televisión, pluralidad y calidad en los contenidos, autonomía de los organismos reguladores de la radiodifusión para eliminar el “presidencialismo televisivo”, así como mayor y mejor competencia en la pantalla. De paso, logró bloquear durante “su sexenio” a su más fuerte competidor, Telmex, futuro y temido competidor en el mercado del triple play (audio, video y datos convergentes).



    Televisa sobrevivió a la caída del PRI en la presidencia de la República porque los partidos políticos privilegiaron la alternancia electoral para dejar en un segundo plano la democratización en el terreno del derecho a la información.



    A finales de la década de los noventa, la crisis de Televisa, a raíz de la muerte de Emilio Azcárraga Milmo, El Tigre, era de credibilidad frente a una sociedad que se acostumbró a verla como una extensión del régimen priista. La nueva generación encabezada por Emilio Azcárraga Jean enfrentó esa crisis con medidas superficiales que no transformaron el modelo de televisión que configuró El Tigre. Para ellos, la pantalla es, ante todo, un negocio y no un servicio público concesionado. Y le apostaron a incrementar el gran negocio que representa controlar los contenidos mediáticos.



    Las prácticas monopólicas se incrementaron y el chantaje frente a una clase política que glorificó la imagen y el tiempo de acceso a la pantalla le sirvieron a este conglomerado mediático para defender sus intereses. En la práctica, operó lo que el Banco Mundial ha clasificado como “captura del Estado”, es decir, cuando los poderes no institucionales se ponen por encima de las instituciones públicas y acaban condicionándolo para imponer sus propios intereses.



    Televisa hizo dos apuestas durante el gobierno de Vicente Fox, el primer presidente del PAN tras siete décadas de régimen priista:



    a) Dejar de ser un “soldado del presidente” y transformar la ecuación, de tal manera que los políticos de todos los partidos se volvieran sus propios soldados.



    b) Trasladar su condición de monopolio televisivo a la de gran corporativo de telecomunicaciones, dominante en la nueva era de la digitalización y del triple play. El final del modelo de televisión analógica y la transición hacia una televisión digital, con opciones de convergencia tecnológica en telecomunicaciones ha sido el principal desafío para los directivos de Televisa.



    En otras palabras, ser el gran poder en materia de producción y contenidos audiovisuales, pero también de servicios convergentes en telefonía e internet, el gran negocio del nuevo milenio. Televisa, bajo la presidencia de Emilio Azcárrraga Jean, se ha soñado como una mezcla de Bill Gates y su emporio Microsoft, y de Rupert Murdoch, el magnate australiano de los medios de comunicación anglosajones, propietario de la televisión satelital Sky y de una serie de canales de televisión restringida bajo el signo de la compañía Fox con una agenda muy conservadora en lo político y muy proclive al sensacionalismo y la chabacanería mediática.



    Para lograrlo, Azcárraga Jean se desembarazó durante una década de los compromisos adquiridos por su padre, Emilio Azcárraga Milmo, El Tigre, fallecido en 1997; formó un equipo de nuevos CEO’s, compañeros de generación, que tomaron por asalto la administración del consorcio bajo la fantasía infantil de ser una especie de “Los Cuatro Fantásticos”; realizó sociedades financieras con Carlos Slim, el magnate de Telmex, y con otros empresarios para sacar adelante a la empresa de sus deudas y luego deshizo estas sociedades desde mediados de esta década; se concentró en el mercado mexicano y latinoamericano ante el fracaso concretado en 2006 para adquirir las acciones mayoritarias de Univisión, la cadena de televisión hispanohablante más grande de Estados Unidos.



    Por último, entendió que si quería dejar de ser un “soldado del presidente”, Televisa tenía que convertirse en una nueva maquinaria dedicada a la mercadotecnia política, mezclando su poderoso aparato publicitario y su dominio en la pantalla para doblegar a una clase política adicta a los valores del rating.



    Televisa dejó de cabildear para transformarse en legislador de sus propios intereses. La iniciativa de contrarreformas a la Ley Federal de Radio y Televisión y a la Ley Federal de Telecomunicaciones, que la revista Proceso bautizó como Ley Televisa se convirtió en la síntesis de las ambiciones de la nueva generación al frente del consorcio televisivo.



    La empresa demostró a finales de 2005 y en el primer trimestre de 2006 que podía arrodillar a los candidatos presidenciales, a la mayoría de los diputados federales y de los senadores para imponer sus intereses. En la Cámara de Diputados, 305 legisladores de todos los partidos aprobaron en menos de diez minutos, sin discusión, el paquete de reformas que constituyen la Ley Televisa. En el Senado, sólo un puñado de políticos que inicialmente fueron 11 –de un total de 126- dio la pelea para evitar que se concretaran los cambios aprobados por los diputados. No consiguieron frenar la ley. Los equipos de los candidatos presidenciales, en especial del PRI (Roberto Madrazo) y del PAN (Felipe Calderón) presionaron para que el 31 de marzo de 2006 se aprobara la Ley Televisa sin modificarle “una sola coma” en el Senado. La ley fue promulgada el 11 de abril de 2006 en el Diario Oficial de la Federación, con el visto bueno de Vicente Fox, el presidente que había prometido el “cambio” como un acto de propaganda.



    Los senadores del PRI, PAN y PRD que se opusieron a estas reformas impulsaron una acción de anticonstitucionalidad contra esta ley. Fueron un total de 47 legisladores que interpusieron un recurso de anticonstitucionalidad. La Suprema Corte discutió en mayo de 2007 los diferentes aspectos que violentaban la Constitución Política Mexicana y en junio del mismo año desechó aspectos sustanciales de estas reformas.

    Sin embargo, el plan de negocios y el proyecto transexenal de Televisa continuaron. El golpe de la Suprema Corte de Justicia ha sido invalidado en los hechos durante estos años de gobierno calderonista. No sólo eso. La reforma electoral que se discutió casi en paralelo con la anticonstitucionalidad de la Ley Televisa, orilló que esta empresa, junto con TV Azteca y los principales grupos radiofónicos desafiaran abiertamente la nueva legislación que estableció la prohibición absoluta de la compra de tiempo-aire en los procesos electorales.



    El Congreso prohibió la mercadotecnia político-electoral –siempre bajo la obsesión de reformas en el marco de la contienda de las leyes electorales-, pero no impidió el gran truco de estos años: la venta de publicidad integrada o mejor conocida como infomerciales disfrazados de contenidos informativos o de entretenimiento para promover a los políticos con aspiraciones políticas.



    El joven gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto, del PRI, se transformó en el modelo a seguir y en el argumento de venta más poderoso de Televisa: si lograban transformar a un político sin experiencia ni trayectoria en la figura más popular de los últimos años, entonces, demostraban que el control de las elecciones no pasaba por el Congreso sino por la pantalla.



    Una decena de gobernadores y dirigentes políticos han copiado el “modelo Peña Nieto” generando uno de los despilfarros más grandes de las cuentas del erario público y glorificando esta operación. Lo importante entonces no es ganar con votos sino con spots, infomerciales, marketing, y con mucho dinero para que en la televisión no los borre (como hicieron con el senador panista Santiago Creel, su ex aliado) o los convierta en villanos políticos (como han hecho con el perredista Andrés Manuel López Obrador) o tengan una operación cercana al sadomasoquismo (como ha ocurrido con el presidente Felipe Calderón).



    La reforma electoral nació muerta. Antes de que el Congreso ordenara la prohibición y modificara varios artículos constitucionales, Televisa logró darle la vuelta a los nuevos candados, gracias a las lagunas legales existentes aún en la Ley Federal de Radio y Televisión y en la Ley Federal de Telecomunicaciones.



    Nada prohíbe expresamente a Televisa comercializar sus contenidos editoriales, de entretenimiento y de espectáculos para que se conviertan en una pasarela de políticos con aspiraciones. De la república del spot pasamos a la dictadura del advertainment, es decir, a la mezcla de mercadotecnia y entretenimiento, sin que exista instancia gubernamental comprometida a regular este fenómeno.



    Telenovelas, noticiarios, programas musicales y de variedades, los programas de deportes, teletones, promocionales de los estados, así como los reality shows al estilo del Big Brother y hasta las estrellas de factura efímera (como la actriz Angélica Rivero, la “novia” de Peña Nieto) se transformaron en el escenario para el nuevo dominio de Televisa en la república de pantalla.



    Su última y gran apuesta, con miras a la sucesión del 2012, es la Iniciativa México, una operación de cooptación de organismos sociales y ciudadanos, de intelectuales, comentaristas, medios de comunicación ajenos a su dominio, bajo la apariencia de filantropía ciudadana. La Iniciativa México, creada bajo el pretexto de los festejos del Bicentenario de la Independencia en 2010, en realidad es una campaña adelantada para que Televisa diga quiénes son los “ciudadanos” y los “valores” que deberán promoverse para salir adelante.



    Toda esta operación constituye una serie de historias no contadas ni fiscalizadas, aunque ampliamente documentada en los contenidos de los canales de Televisa, en especial, del canal 2, el de “las estrellas”.



    En paralelo, el gobierno de Felipe Calderón, débil en su legitimidad y ambicioso en su plan de militarización del país y polarización del debate político, se volvió un rehén de Televisa para lograr sus objetivos. El calderonismo se propuso resarcir a las televisoras por la supuesta pérdida de los ingresos en spots electorales, prohibidos a raíz de la reforma electoral, a cambio de contar con su apoyo en pantalla.



    Nada de esto ha sido gratuito. El gasto en publicidad gubernamental se disparó en los primeros cuatro años de la administración de Felipe Calderón. Entre diciembre de 2006 y mayo de 2010 el gobierno federal ha destinado casi 17 mil millones de pesos (16, 977 millones de pesos) para promocionarse en medios de comunicación, un gasto que implica un crecimiento de 500 por ciento en relación con lo que destinó el gobierno de Vicente Fox, según el análisis de la organización Fundar. Más del 60 por ciento de estos recursos se fueron a las televisoras y un porcentaje muy elevado, aún no especificado por el gobierno, se concentró en Televisa.



    Tan sólo durante 2008 –el año posterior a la reforma electoral- el gobierno de Calderón ejerció 5 mil 473.47 millones de pesos en publicidad mediática, y en 2009 –el año de las elecciones federales que desembocaron en el retorno del PRI como primera mayoría en la Cámara de Diputados-, el calderonismo ejerció 5 mil 371.41 millones de pesos, según el reporte entregado a la Comisión Permanente del Congreso (ver Reforma, 14 de julio 2010, p. 5).



    Otros datos de la consultora Central Media confirman que el principal cliente para la televisión y la red de empresas de Televisa es el gobierno federal. De acuerdo con esta consultora, en 2009 el gobierno de la República invirtió 4 mil 585 millones 052 mil pesos en televisión, prácticamente duplicó a la compañía Nestlé, la cuarta en la lista, que invirtió 2 mil 196 millones de pesos en publicidad para la televisión.

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