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Si existiera un dios - Edel Juarez

Si existiera un Dios
preferiría que fuera mujer
y así hablarle de tú y de ti
y que me aconsejara
preferiría que fuera mujer
y que fuera mi amiga
y que su sexo no fuera barrera
sino pretexto
que fuera mujer y amiga
de aquellas que dan la vida
cada vez que lo solicitas
que fuera mujer y amiga
para que me escuchara, y me consolara
y cerrara mis heridas.

Si existiera un Dios
en definitiva me gustaría que fuera como tú,
aunque entonces… ¿yo que haría?

Las piernas largas,
la camisa arrugada.
Un hurto, una mentira
y del pescuezo el alma
por pasión apañada.
Y estas enmohecidas ganas
de decirte en serio mi sonrisa.

Me pregunto
qué buscas en mi que está en ti.
Un mil de ideas distorsionadas,
abuso de rimas forzadas,
voy con las piernas largas
y la camisa arrugada.

No tengo nada,
la piel se me encuera
por dentro y por fuera
y pregunto qué busco en ti
que tengo yo,
monótono, rutinario…
ordinario…normal.

¿A caso busco en ti unos triques?
¿Un lazarillo,
un confidente pa’ mi perro
o un te quiero?
¿Un te quiero?
Ah chinga…

Y me llevan las piernas,
las ansias y la camisa,
al pecho injertada la mentira.
La inspiración en la tinta
y la pasión la tengo empeñada
con Don Chon, el usurero.
Él vende fe,
caricias, pasión,
amor verdadero…
puntería por cinco varos,
al que abono cada semana
eslabones para mi cadena.

Va mi condena, ya ven:
latino, clasemediero,
poeta, cochino, jarocho…
desempleado.
Chinga…
Y me llevan las piernas,
las ansias y la camisa.

No quiero relojes,
jornadas de trabajo,
oro ni plata.
Esta noche, mamita,
lo único que quiero es romper tu piñata,
rodearte de dulces,
regalarte las frutas.

Poeta me quiero
y poeta te quiero.
Si la poesía eres tú
no quiero terminar de funcionario,
jamás volver a tener un amo
ni ser usurero.
Sólo muero un chingo de ganas por decir
te quiero.

Estas enmohecidas ganas... Genaro Patraca

La Jornada: Dinero

La Jornada: Dinero

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No fue bueno pero fue lo mejor



El guerrero de la luz y su temperamento

El guerrero de la luz se permite que un día de su vida sea diferente del anterior. A él no le da miedo ni llorar por viejas heridas ni alegrarse con nuevos descubrimientos. Cuando siente que ha llegado la hora, lo deja todo y se lanza a la aventura tan soñada. Al entender que ha llegado al límite de su resistencia, se retira del combate, sin culparse por haber hecho una o dos locuras inesperadas.

La historia que sigue ilustra lo que quiero decir.


Un hombre que buscaba la santidad decidió subir a lo alto de una montaña llevando apenas la ropa que estaba vistiendo, y permanecer allí arriba meditando hasta el final de sus días.

Sólo que pronto se dio cuenta de que un único juego de ropa no era suficiente, porque se ensuciaba con demasiada rapidez. Bajó de la montaña, fue hasta la aldea más próxima, y pidió otras vestimentas. Como todos sabían que el hombre buscaba la santidad, le entregaron un nuevo par de pantalones y una camisa.

El hombre dio las gracias y volvió a subir hasta la ermita que estaba construyendo en lo alto del monte. Se pasaba las noches levantando las paredes, y los días entregado a la meditación, alimentándose con los frutos de los árboles y bebiendo el agua que brotaba de una fuente cercana.

Un mes más tarde, descubrió que un ratón solía roerle la ropa extra que dejaba a secar. Como quería concentrarse apenas en sus deberes espirituales, bajo de nuevo hasta el poblado, y pidió que le consiguiesen un gato.

Los habitantes de aquel lugar, respetando su búsqueda, le dieron lo que pedía.

Al cabo de siete días, el gato casi había muerto de inanición, porque no conseguía alimentarse con frutas, y ya no había más ratones en la zona. Regresó a la aldea en busca de leche, y como los campesinos sabían que no era para él (que a fin de cuentas resistía sin comer nada más que lo que la naturaleza le ofrecía), una vez más lo ayudaron.

El gato acabó rápidamente con la leche, así que el hombre pidió que le prestaran una vaca.

Como la vaca daba más leche de la necesaria, él empezó a beber también, por no desperdiciarla. De esta manera, en poco tiempo – respirando el aire de la montaña, comiendo frutas, meditando, bebiendo leche, y haciendo ejercicio – se transformó en un modelo de belleza. Una bonita muchacha que subió un día al monte buscando un cordero extraviado, terminó enamorándose, e intentó convencerlo de que necesitaba una esposa para cuidar de las tareas de la casa mientras él meditaba en paz.

El hombre pasó tres días ayunando, procurando averiguar cuál sería la decisión adecuada. Finalmente, comprendió que el matrimonio es una bendición del cielo, y aceptó la propuesta.

Tres años después, el hombre estaba casado, tenía dos hijos, tres vacas, una huerta con árboles frutales, y dirigía un lugar de meditación, con una gigantesca lista de espera de gente que quería conocer el milagroso “templo de la eterna juventud”.

Cuando alguien le preguntaba cómo había comenzado todo aquello, él respondía:

- Dos semanas después de llegar aquí, sólo tenía dos juegos de ropa. Un ratón empezó a roer uno de ellos y...

Pero nadie quería escuchar el final de la historia; estaban seguros de que era un sagaz hombre de negocios, queriendo inventarse una leyenda para poder aumentar aún más el precio de la estancia en el templo.

Pero, como buen guerrero de la luz, a él no le importaban los comentarios de los demás; estaba contento por haber sido capaz de hacer realidad sus sueños.

Paulo Coelho. Guerrero de la Luz OnLine

Todo es uno

Siempre creemos que podemos dejar mucho para después que es mejor posponer las batallas para mañana pues esperamos ser más fuertes en ese momento, pero desconocemos si existirá ese tiempo y si tendremos la oportunidad de luchar con la intensidad y el entusiasmo que hoy poseemos, es así como perdemos muchas cosas postergando todo para cuando creamos ser mas fuertes sin embargo, en ese momento consideramos que ese fin ya no es tan importante para nosotros y así pasamos la vida dejando lo importante para otro momento.

Un día notamos que hemos dejado pasar grande oportunidades en el trabajo, en la familia y en el amor, pues no hemos sido capaces de buscar esos sueños y que realmente si fueron importantes pero el temor a fracasar en esa aventura nos impidió conseguirlo

Luchemos día a día por lo que creemos y soñamos aprendamos a degustar el sabor de las derrotas y del triunfo, el sabor de haber entregado todo por nuestros sueños.

Pues no hay peor lucha que la que no se hace, es mejor perder en el camino por la búsqueda de un fin que nunca haberlo intentado.

El fracaso está en nuestras manos, la victoria un

paso adelante. Solo camina hacia ella.

Reflexiones sobre el Guerrero de la Luz

Pasando y sobrepasando

Un guerrero de la luz nota que ciertos momentos se repiten.
Con frecuencia se ve ante los mismos problemas y situaciones que ya había enfrentado.
Entonces se deprime, comienza a pensar que es incapaz de progresar en la vida, ya que los momentos difíciles siempre vuelven.
"Yo ya pasé por esto", reclama a su corazón
"Realmente ya has pasado", reponde el corazón "pero nunca has sobrepasado".
El guerrero entonces comprende que las experiencias repetidas tienen una única finalidad: enseñarle que todavía no ha aprendido.
Y entonces pasa a buscar una solución diferente para cada lucha repetida, hasta que encuentra la manera de vencerla.


Algo fuera de lo común

Un guerrero de la luz siempre hace algo fuera de lo común. Puede bailar en la calle mientras camina hacia el trabajo. O mirar los ojos de un desconocido y hablar de amor a primera vista. Un guerrero de vez en cuando expone una idea que puede parecer ridícula, pero en la que él cree.
Los guerreros de la luz se permiten días así.
Él no tiene miedo de llorar antiguas penas, o de alegrarse con nuevos descubrimientos. Cuando siente llegado el momento, abandona todo y parte para su aventura tan soñada. Cuando entiende que ha llegado al límite de su resistencia, sale del combate sin culparse por haber hecho una o dos locuras inesperadas.
Un guerrero no pasa sus días intentando representar el papel que los otros escogieron para él.


Las pequeñas cosas

El guerrero de la luz presta atención a las pequeñas cosas, porque esas pueden perjudicar mucho.
Un espino, por menor que sea, interrumpe el paso del viajero. Una pequeña e invisible célula puede destruir un organismo sano. El recuerdo de un instante de miedo en el pasado muchas veces hace que la cobardía reaparezca cada mañana.
Una fracción de segundo abre la guardia para el golpe fatal del enemigo.
El guerrero está atento a las pequeñas cosas. A veces es duro consigo mismo, pero prefiere actuar de esa manera.
"El diablo habita en los detalles" dice un viejo proverbio de la Tradición.

Encontrando aliados

El guerrero sabe que ningún hombre es una isla aislada en medio del océano.
Sabe que no puede luchar solo, sea cual fuere su plan, siempre depende de otras personas. Necesita discutir su estrategia, pedir ayuda y - en los momentos de descanso - tener a alguien para contar historias de combate alrededor de la hoguera.
Pero él no deja que las personas confundan su camaradería con inseguridad, Él es transparente en sus acciones y discreto en sus planes.
Un guerrero de la luz danza con sus compañeros, pero no transfiere a nadie la responsabilidad de sus pasos.


Arriesgando más que los otros

Para el guerrero, no existe amor imposible. Él no se deja intimidar por el silencio, por la indiferencia o por el rechazo, Sabe que tras la máscara de hielo que las personas usan, existe un corazón de fuego.
Por eso el guerrero arriesga más que los otros. Busca incesantemente el amor de alguien - aunque esto signifique escuchar muchas veces la palabra "no", volver a la casa derrotado, sentirse rechazado en cuerpo y alma.
Un guerrero no se deja asustar cuando busca lo que necesita. Sin amor, él no es nada.


Aceptando los compromisos

Un guerrero de la luz es confiable. Comete algunos errores, a veces se cree más importante de lo que realmente es. Pero no miente.
Cuando se reune alrededor de la hoguera, conversa con sus compañeros y compañeras. Sabe que las palabras que salen de su boca quedan guardadas en la memoria del Universo, como un testimonio de lo que pìensa.
Y el guerrero reflexiona "¿por qué hablo tanto, si muchas veces no soy capaz de hacer todo lo que digo? Esta es una reflexión importante.
El corazón responde: "cuando defiendes públicamente tus ideas, tendrás que esforzarte por vivir de acuerdo con ellas".
Y porque piensa que él es lo que dice, el guerrero acaba transformándose en lo que dice ser.


En los momentos de silencio de la vida

El guerrero sabe que, de vez en cuando, el combate es interrumpido. No sirve de nada forzar la lucha, es necesario tener paciencia y esperar, esperar a que las fuerzas entren nuevamente en choque.
En el silencio del campo de batalla, escucha las heridas de su corazón. Repara que está tenso. Que tiene miedo.
El guerrero hace un balance de su vida; comprueba si la espada está afilada, el corazón satisfecho, la fe incendiando el alma. Sabe que el mantenimiento es tan importante como la acción.
Siempre hay algo que le falta. Y el guerrero aprovecha los momentos en que el tiempo se detiene para equiparse mejor.


Cuando surge el mal

A veces el mal persigue al guerrero. Entonces, con tranquilidad, lo invita a entrar en su su tienda.
El guerrero pregunta al mal: "¿quieres herirme o usarme para herir a los otros?"
El mal finge no haber oído. Dice que conoce las tinieblas del alma del guerrero. Penetra en heridas no cicatrizadas y clama venganza. Recuerda que conoce algunas trampas y venenos sutiles que ayudarán al guerrero a destruir a todos los enemigos.
El guerrero de la luz escucha. Si el mal se distrae, él hace que retome la conversación y le pide detalles de todos sus proyectos.
Después de escuchar todo se levanta y se va. El mal ha hablado tanto, está tan cansado y tan vacío que no consigue acompañarlo.
Un guerrero presta atención al Mal, si desea hacer el Bien.


Paulo Coelho

Edgar Oceransky en Chiapas.

Edgar Oceransky , cantautor nacido en la Ciudad de México en el año de 1975. En 1993 empieza su carrera al lado de la también cantautora Cecilia Pellicer en El Sapo Cancionero la peña más importante de México.

Gana el primer lugar en el “Concurso Nacional de Canto Nuevo y Rock Urbano" en 1998 con la canción El Otro México y el tercer lugar en el concurso “60 años de Acción Nacional” en 1999 con la canción Otro día más. En el año 2000 participa en el soundtrack de la película mexicana Corazones Rotos con la canción Enemigo Interno de Pedro Gilabert.

En el 2001 presenta su primer disco “Estoy aquí” (editado por Sony Music) en el Hard Rock Live de la Ciudad de México del cual se escucharon dos sencillos en las estaciones de radio mexicanas “Estoy aquí” y “Un pedacito

Y aqui una canción, especial para estos momentos...

Kilometros de Cielo





Si se animan ya saben, nos vemos por alla Dios mediante.

¿El pájaro está vivo?

El joven estaba concluyendo su periodo de preparación, y muy pronto pasaría a enseñar. Como todo buen alumno, necesitaba desafiar a su profesor, y desarrollar su propia manera de pensar. Así que capturó un pájaro, lo agarró con una mano, y lo llevó hasta él:

-Maestro: ¿este pájaro está vivo o muerto?

Su plan era el siguiente: si el maestro dijera “muerto”, él abriría la mano y el pájaro se echaría a volar. Si la respuesta fuese “vivo”, él lo aplastaría entre los dedos. De esa manera, el maestro siempre estaría equivocado.

-Maestro, ¿el pájaro está vivo o muerto? – insiste.

-Mi querido alumno, esto va a depender de ti – es el comentario del maestro.

El aprendiz indeseable

-No tenemos puertas en nuestro monasterio –le comentó Shantih al visitante.

-¿Y qué pasa con las personas inoportunas, que vienen a perturbar la paz del lugar?

-Las ignoramos, y acaban marchándose.

-¿Nada más? ¿Y eso da resultado?

Shantih no respondió. El visitante insistió algunas veces más. Viendo que no obtenía respuesta, resolvió partir.

“¿Has visto como sí que funciona?”, se dijo Shantih, sonriendo.

El yogui y el loco

Nasrudin, el maestro loco de la tradición sufí, pasa frente a una gruta, ve a un yogui en plena meditación, y le pregunta lo que está buscando.

-Observo los animales, y he aprendido de ellos muchas lecciones que pueden transformar la vida de un hombre – dijo el yogui.

-Enséñame lo que sabes, y yo te enseñaré lo que aprendí, pues, en cierta ocasión, un pez me salvó la vida – responde Nasrudin.

El yogui se queda asombrado: si un pez salvó la vida de aquel hombre, debe tratarse sin duda de un santo. Decide, por tanto, enseñarle todo lo que sabe.

Cuando termina, le dice a Nasrudin:

-Ahora que te he enseñado todo lo que sé, sería para mí un honor escuchar la historia de cómo un pez te salvó la vida.

-Fue sencillo. Yo estaba casi muriéndome de hambre cuando lo pesqué, y gracias a él conseguí sobrevivir tres días.

Iluminación en siete días

Buda afirmó frente a sus discípulos: el que se esfuerza, puede alcanzar la iluminación en siete días. Si no lo consigue, sin duda lo logrará en siete meses, o en siete años.

Un joven se propuso conseguirlo en una semana, y quiso saber cómo debía actuar. “Concentración” fue la respuesta.

El joven empezó a practicar, pero diez minutos más tarde ya se había distraído, y consideró que no estaba perdiendo el tiempo, sino habituándose consigo mismo.

Un buen día decidió que no era necesario llegar tan rápido a su meta, pues el camino le estaba enseñando muchas cosas.

Y fue en este momento cuando alcanzó la iluminación.

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